viernes, 13 de marzo de 2026

MADRID COLLAGE: cuando el cine construye la memoria de una ciudad

 

Hay ciudades que se recorren con los pies y otras que se recorren con la memoria. El documental Madrid Collage pertenece a esa segunda forma de viaje: una invitación a mirar Madrid a través de los fragmentos de películas que, sin proponérselo, fueron guardando su historia.

Coproducido por ADUNA, FlixOlé y la Madrid Film Office, el documental nace dentro de la estrategia del Ayuntamiento destinada a fomentar el turismo de pantalla y a acercar el patrimonio audiovisual de la ciudad a ciudadanos y visitantes. Pero más allá de su vocación divulgativa, la película funciona como un delicado ejercicio de memoria colectiva: un collage de instantes que revelan cómo el cine ha ido fijando la transformación de la capital.

Construido exclusivamente a partir de fragmentos de películas, Madrid Collage propone un viaje por el siglo XX madrileño. La ciudad de la posguerra aparece en las imágenes de los años cuarenta, austera y contenida; en los cincuenta, la inmigración y la precariedad laten en títulos como Surcos o El pisito, donde Madrid es escenario de esperanzas frágiles y vidas apretadas entre pensiones y patios interiores.

Llegan después los años sesenta y el impulso del desarrollismo, cuando la ciudad parece expandirse al ritmo de nuevas aspiraciones. Películas como La ciudad no es para mí o Los chicos del Preu capturan ese Madrid que crece, que se moderniza y que empieza a reconocerse en una nueva vitalidad urbana.


El recorrido continúa hasta los años setenta, una década de cambios políticos y sociales que el cine reflejó con miradas muy distintas. Obras como El diputado o Los nuevos españoles muestran una ciudad en transición, donde las calles, los cafés y los pisos se convierten en testigos discretos de un país que también estaba cambiando.

La presentación oficial de Madrid Collage está prevista para el próximo mes de mayo en Madrid, aunque ya pudo verse un adelanto durante el Festival de Cine de Málaga. Será entonces cuando el público pueda comprobar hasta qué punto el cine ha sido capaz de conservar, como en una caja de recuerdos, los gestos, los paisajes y la atmósfera de una ciudad que nunca ha dejado de reinventarse.

Porque al final, Madrid Collage no solo habla de películas: habla de un Madrid que tal vez ya no existe del todo, pero que sigue respirando en la pantalla, esperando a que alguien vuelva a mirarlo.


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