Hay ciudades
que se recorren con los pies y otras que se recorren con la memoria. El
documental Madrid Collage pertenece a esa segunda forma de viaje: una
invitación a mirar Madrid a través de los fragmentos de películas que, sin
proponérselo, fueron guardando su historia.
Coproducido
por ADUNA, FlixOlé y la Madrid Film Office, el documental nace
dentro de la estrategia del Ayuntamiento destinada a fomentar el turismo de
pantalla y a acercar el patrimonio audiovisual de la ciudad a ciudadanos y
visitantes. Pero más allá de su vocación divulgativa, la película funciona como
un delicado ejercicio de memoria colectiva: un collage de instantes que revelan
cómo el cine ha ido fijando la transformación de la capital.
Construido
exclusivamente a partir de fragmentos de películas, Madrid Collage
propone un viaje por el siglo XX madrileño. La ciudad de la posguerra aparece
en las imágenes de los años cuarenta, austera y contenida; en los cincuenta, la
inmigración y la precariedad laten en títulos como Surcos o El pisito, donde
Madrid es escenario de esperanzas frágiles y vidas apretadas entre pensiones y
patios interiores.
Llegan
después los años sesenta y el impulso del desarrollismo, cuando la ciudad
parece expandirse al ritmo de nuevas aspiraciones. Películas como La ciudad no
es para mí o Los chicos del Preu capturan ese Madrid que crece, que se
moderniza y que empieza a reconocerse en una nueva vitalidad urbana.
El recorrido
continúa hasta los años setenta, una década de cambios políticos y sociales que
el cine reflejó con miradas muy distintas. Obras como El diputado o Los nuevos
españoles muestran una ciudad en transición, donde las calles, los cafés y los
pisos se convierten en testigos discretos de un país que también estaba
cambiando.
La
presentación oficial de Madrid Collage está prevista para el próximo mes
de mayo en Madrid, aunque ya pudo verse un adelanto durante el Festival de Cine
de Málaga. Será entonces cuando el público pueda comprobar hasta qué punto el
cine ha sido capaz de conservar, como en una caja de recuerdos, los gestos, los
paisajes y la atmósfera de una ciudad que nunca ha dejado de reinventarse.
Porque al
final, Madrid Collage no solo habla de películas: habla de un Madrid que
tal vez ya no existe del todo, pero que sigue respirando en la pantalla,
esperando a que alguien vuelva a mirarlo.