Adiós al pasaje de la calle Fuencarral 77…
Vista del pasaje desde la calle Fuencarral |
Como era de esperar…
Vista desde la calle Fuencarral |
Este pasaje estaba condenado desde hace mucho tiempo y,
aunque la joyería Monge aguantaba, más pronto que tarde iba a echar el cierre
definitivo…
Vista desde la calle Fuencarral |
Monge se trasladó este verano pasado al número 141 de
Fuencarral, entre las glorietas de Bilbao y Quevedo, y así se firmaba la
sentencia de muerte del citado pasaje que comunicaba Fuencarral con la
Corredera de San Pablo…
Vista desde Corredera de San Pablo |
La actual propietaria del inmueble, GreenOak Real State, que
se lo compró al Estado, como su nombre indica tiene carta blanca para hacer lo
que le de la “real” gana con ese edificio…
Que dios nos coja confesados…
Vista del edificio desde Corredera de San Pablo |
(En los años 2014 y 2015 sendas iniciativas artísticas
(Espacio+Identidad y Cuerpo y Poder) sufragadas por la Embajada de Alemania le
devolvieron a sus paredes color con obras de arte creadas para el evento,
algunas aún conservadas, que desaparecerán con las obras para habilitar varios
pisos en las plantas superiores del edificio y adaptar la galería comercial a
los nuevos tiempos).
Hola amigo, todo bien? Hace unos años comentaba tus blogs. Soy el madrileño que vive en Brasil.
ResponderEliminarDe nuevo en otro momento de nostalgia, como la primera vez que escribí aqui comentando el mítico Aviador, me ha dado por recordar el pasaje de Fuencarral, ya que de pequeño viví con mis abuelos en la Calle del Espíritu Santo. Recordar este pasaje es primeramente recordar a mis abuelos, el aroma dieciochesco de ese Madrid de finales de los 70, y como no el diseño peculiar del pasaje estilo Art Deco, sus altos techos, sus tiendas, y como de rápido lo cruzaba alertado por que realmente me sentia estremecido dentro de el. Recuerdo nitidamente oir a mis abuelos exclamar que había que atravesarlo antes de las 23 h porque si no cerraban y podria quedar atrapado.... Un gran acierto que lo recuerdes, como con el Aviador morimos un poco con este cierre, pero vivimos agradecidos por haberlos sentido en nuestro viaje. Abrazos
Ojalá pudiera saber si leerás mis palabras, Gustavo. Mi infancia también pasó por casa de mis abuelos en la calle de la Palma y recuerdo el pasaje incluso cuando tenía una fuente en la plazuela. Si pudiéramos contactar me encantaría.
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