En la céntrica calle Montera existen tres pasajes, dos en impares y el tercero en los pares, concretamente en el número 24. Su entrada, semicamuflada, y flanqueda por una tienda de tatuajes y un sex shop.
A pesar de su escasa visibilidad, tiene una relativa actividad comercial, con tiendas de relojería, alimentación, bisutería...
Y por la otra salida-entrada, da a la calle Aduana, desde la que ni se percibe que allí hay un pasaje.
Y prácticamente sin movimiento por la citada calle...
Salvo alguna moto aparcada...
Es una pena que estos lugares tan curiosos albergen escasos comercios y tienen una casi nula actividad y a ciertas horas producen inseguridad...
Y es que Madrid no se preocupa en conservar y mimar su patrimonio...
Al parecer los políticos están en otras cosas...